21 diciembre 2008

...Al pie de las montañas...

Resulta que por fin todo cambió. Se acabó el metro, se acabó lo de aguantar jefas dictadoras, se acabó esperar golpes de suerte... Ahora estoy en medio de mis deseos. Lejos, muy lejos de lo que me atosigaba.
En Hoyos, ser profesora es algo grande. No hay prisa. Quiero que todo vaya lento y pueda disfrutar de cada instante con mis alumnos, valientes jovencitos que siguen viviendo una infancia que no quieren perder. Quiero ir despacito y saborear el olor de las chimeneas, el sonido de cencerros y la visión de la nieve en todas partes.
En realidad todo es distinto. De pronto aparecen Esther y Elena. Y me siento en casa. Son mi casa, y en cuanto algo me preocupa ellas lo sufren. Y cada vez que cojo el coche esperan mi señal de que todo ha ido bien. Y quiero ser para ellas tan imprescindible como ellas lo son para mí. Hemos construido algo importante, de eso que el tiempo, la distancia y el roce tienen que desgastar muy mucho para que pierda color.
El aire gélido, las calles resbaladizas, los dedos que chocan entre sí buscando, en vano, escapar del pupitre...me han enamorado. Necesito que esto no acabe, y cuando se apague, que quede en mi cabeza mucho, mucho tiempo.
También cruzo los dedos por dar lo mejor de mí al pueblo que me ha hecho un hueco. Sueño que ellos puedan estar tan a gusto conmigo, como yo lo estoy con ellos. Y por encima de todo deseo aprender y empaparme de la espontaneidad de Esther, del sacrificio de Elena, de la concentración de Javi, del genio de Valentina, del entusiasmo de Álvaro, de la chispa de Alberto, del esfuerzo de Andrea, del silencio de Armando, del trabajo de Patri, de la sonrisa de Tania y la generosidad de Sebi...
(Porretaaaaaaaaaaassssssssssss........)

08 abril 2008

... Me encanta...

Y me da igual que algunas personas que SIEMPRE fueron importantes, ahora me dejen de lado.
Y me resbala que puedan pensar de mí, y mis decisiones.
Y ha dejado de ser importante todo lo que quiero y no consigo.
Porque ahora tengo un instante de felicidad.
Me siento realmente bien.
Y me encanta vivir estos meses en un cole que ha hecho que vuelva a sentir verdadera pasión por todos los esfuerzos que he hecho hasta ahora. Igual es sólo un instante. Pero voy a disfrutarlo al cien por cien. Es mio.

23 agosto 2007

...Consecuentemente...

Podemos hacer pocas cosas que queden sin consecuencias. Muchas de nuestras actuaciones tienen una respuesta inmediata y otras vuelven cuando el tiempo las ha dado fuerza. Algunas cosas que nos ocurren son consecuencia de los actos de otros y que nos repercuten. Otras suceden y el tiempo les regalará sus propias consecuencias.
Consecuencias buenas, regulares, malas o insuficientes.
Todo lo que ha pasado este año en Macotera, es consecuencia de mis decisiones pasadas, y de las decisiones de otros por los que aposté, mis padres, mis Ateneas, mis ex- Ateneas.
El hecho de haber esperado impaciente a que mi vida cambie, me ha devuelto los sinsabores del "te quedas como estás". Supongo que tendré que aprender a disfrutar de lo que tengo, aunque me ahogue mi propia ilusión. Entonces, ¿qué hago? ¿sigo con mi rutina axfisiante olvidándome de que no es lo que deseo, para dejar de atormentarme, o me machaco a mí misma mirándome de reojo y susurrándome que no era así como tenía que salir?
Pero más allá de los problemas que no se dicen, pero están, y más lejos que los trabajos, las distancias, las espaldas, los silencios... más lejos están las cosas que quiero que tengan consecuencias en mí.
Como el valorar por encima de todo lo bueno que me llevo de entre todo lo malo. Me refiero a los que mientras unas puertas se han cerrado, me han dejado entreabierta la suya, (no saben lo que han hecho!). Me refiero también a las que salieron hace mucho por la puerta, pero de vez en cuando se asoman, para fotos, para charlas de pie (cerveza en mano),o mensajes de apoyo.
Siempre salgo adelante, es cuestión de tiempo. La suerte me vino de golpe, toda a la vez, y la resaca se la ha llevado, pero ya conocéis al mar... con toda su crudeza se la lleva pero vuelve. Las olas siempre traen un trocito del fondo de mar. Me quedo en la orilla, esperando. Cogí una concha y sigue siendo mi amuleto.
Por otra parte, están las consecuencias de vivir en una gramola. Que todo tiene canción, todo es música.
... your time is coming don't be late... para venirme arriba (llegará)
Pero he empezado la entrada señalando que casi todo tiene consecuencias, o es consecuencia de algo. Que este año San Roque me haya confesado que os echo de menos es consecuencia de lo mucho que me quisistéis, o si así no fue, de lo bien que me engañásteis.
Personas que me han querido y que se resbalan de mi mundo. Da igual que alguien no sea ese tipo de persona admirada y admirable, da lo mismo que seamos del montón. Al final lo que cuenta es cómo has hecho sentir a los de tu alrededor. ¿Qué importa ser bueno, dulce y agradable si nunca he regalado ninguna de esas cualidades a los que me saludan cada día?
Me da igual que no seas todo lo bueno que podrías haber sido, porque hasta ahora no había notado nunca tanto una ausencia, porque me encantaba oirte decirme lo buena, dulce y agradable que te resultaba yo. Eso me lo quedo, es mio, y por muy lejos que estés son las consecuencias que has dejado en Kusipi.

30 mayo 2007

Pero No Ahoga

Estoy agotada. No es una cuestión meramente física. Detrás hay mucha energía (que no desaparece, sólo se transforma) que no sé donde ha quedado, ni si la he invertido como debía.
Se acaba el curso, y a estas alturas ya debería saber algo, y todavía no sé nada. Y me levanto cada mañana y me repito consignas de esperanza.
Hoy es el día
Todavía es pronto, por eso no te llaman
No desesperes
Alláh proveerá (recuerdo de lo que fue, verdad YaGonzalo?)
Dios aprieta, pero no ahoga
....
Y una tras otra las consignas se retiran de mi cabeza con el paso de las horas, avergonzadas por haberme mentido a la cara, a mí, que siempre he creído en ellas. Bienvenido desánimo, estoy a tu entera disposición...para que me recuerdes el fracaso, o me empujes al agotamiento, o simplemente te recrees en mi espera desquiciada.
Cada mañana traje de sonrisa, y consignas positivas, para que no el parezca al destino que soy desagradecida por tener cosas que otros desean, pero sin lo que yo necesito. Y que nadie lo vea.
Noches sin dormir, lágrimas que vienen sin más, y se van sin más. Y una mirada que va perdiendo la ilusión. Es demasiado pronto.
Y vuelta a la tarde, y repaso de consignas para el día siguiente. Mañana será el día. Seguro. Tengo una corazonada.
No he tenido ningún obstáculo, no me han dejado. Me quedé en el camino, he errado. Y no sé qué tengo que hacer para dejar de entenderme como víctima y ver cuánto de verdugo hay en mí. Es demasiado tiempo. Y es muy pronto para sentirse derrotada.
Máscara de indiferencia y agradecimeinto a la vida. Sin rencor.
Repetición de consignas y banda sonora que apoye a las consignas.
Don't you let your demons pull you down 'Cause you can have it all
Todo es poco para salir a flote.
Me siento egoísta, neurótica, desquiciada, fracasada, asustada, y triste. Y ni siquiera he pasado la primera prueba.
MIERDA

18 marzo 2007

...Lejos...

Es difícil volver a empezar. Cada vez que un ciclo se extingue, tenemos que aceptar que aquello a lo que nos hemos acostumbrado de pronto se acaba. Da igual que se trate de una rutina axfisiante o de un estado de atontamiento general. Los cambios siempre duelen, porque somos animales de costumbres. A veces la vida parece cambiar rápidamente sin darte tiempo a disfrutar de las vueltas que estás dando. Otras, parece ralentizar el ritmo del universo. La cuestión es que siempre cambia. Y en ese punto hay que volver a empezar, reinventándose, buscando en lo más profundo motivos para seguir con ilusión.... idear nuevos proyectos que respalden los esfuerzos por seguir respirando (que es básicamente lo que intentamos todos).
¿Cómo he llegado a vivir sin cosas que antes eran imprescindibles?
¿Por qué ahora tienen importancia detalles que nunca habían pasado por mi cabeza?
Mi orden de prioridades ha cambiado. Y estoy en un punto de incertidumbre. Me siento cada más desvinculada de todo, y me asusta. No quiero convertirme en una persona que se tiene a sí misma y no necesita a los demás. No quiero ser la chica que se acostumbró a estar sólo de vez en cuando. Pero necesitaba reafirmarme, dejar de valorarme por lo que los demás pensaran de mí. Es por esto que tomo mis decisiones buscando gustarme a mí, y no a tí (o a vosotros). Os sigo necesitando, pero os quiero gustar así, gustándome también a mí.
Ojalá siguieses pensando que soy única, que nunca te podría fallar. Ya has visto que no lo soy, y que, igual que tú, quiero vivir mi propia vida, en la que hay un hueco enorme para tí si lo quieres. Comprende que es mi vida, y que tarde o temprano esta Josefi más auténtica (probablemente menos incondicional) acabará haciéndose con el control de sí misma. No me pidas que elija entre tú y yo, porque antes te hubiese elegido a ti, pero quiero ser capaz de elegirme a mí.
Igual dentro de un tiempo me sigo sintiendo muy asustada porque ya no me aprecias igual que antes, y vuelvo sobre mis pasos. Eres imprescindible, por eso ayúdame.
Si mañana me voy lejos, volveré una y otra vez a buscar tu consuelo, ¿parezco valiente? Estoy muerta de miedo. Deseo que me digas que lo conseguiré, que no siempre voy a ser una chica con posibilidades, sino que un día llegaré y todo dará frutos. Y que me voy lejos. Y que mañana viviré lejos de aquí y nadie me hablará con desprecio. Y que nadie me tratará como basura. Y que aunque mi vida funcione tú estarás a mi lado, consciente de que aún eres imprescindible.
- organizando mis proyectos-